Lírica en transversal
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LECTURA: Un camino hacia el futuro

Por Ancrugon

- Vamos, abuelito, no te hagas de rogar y cuéntanos cómo os conocisteis la abuela y tú…

Camil, antes de responder, lleno de satisfacción, mirará a sus nietos, ocho caritas de ojos expresivos y expectantes que aguardan el cumplimiento de la petición hecha por el mayor de todos, y rápidamente le vendrán a la memoria aquellos acontecimientos ocurridos hace tantos años, cuando, recién llegado al reino, un juez obeso y con los dedos amarillentos de tanto comer chetos, le castigará a trabajar en los tejados de la ciudad como deshollinador…

- Os lo contaré – anunciará al fin y los cuatro niños y las cuatro niñas se acomodarán sobre los almohadones que cubren el suelo dispuestos a disfrutar con las historias de aquel famoso cuentacuentos… historias mil veces contadas, pero que todos quieren escuchar de nuevo; aquel cuentacuentos quien, habiendo llegado de los caminos que llevan a ninguna parte, como él mismo los va a definir desde el primer momento, con el tiempo, mucha paciencia y bastante sufrimiento, conseguirá cambiar el futuro del reino. – Os lo contaré – repite, - pero primero vais a prometerme que vuestras tareas estarán concluidas antes de cenar… - y todos, aunque alguno con menos entusiasmo que otros, lo prometerán.

 

 “El mundo de los tejados es muy frío en invierno y un infierno en verano, el viento sopla furioso con frecuencia y, en bastantes ocasiones, tienes que ir con mucho cuidado porque, de lo contrario, es capaz de tirarte hasta estrellarte contra el pavimento de las calles. Pero en las noches claras de luna llena todo está ocupado por una paz inmensa y piensas que serás capaz de tocarla con la punta de los dedos e ir cambiando las estrellas de lugar para confundir a los piratas y que no puedan llegar hasta nuestro puerto. Mi amigo Tsuki, el gato gordo enamorado de la Luna, que se pasa toda la noche mirándola y que luego se va a pasar todo el día durmiendo, me recordará constantemente cuando me descubra melancólico y triste: “Somos afortunados, Camil, desde abajo no se ve el cielo”. Pero claro, es que mi amor se pasea día tras día por esas calles que yo no puedo pisar porque nada más llegar a esta ciudad voy a ponerme a contar cuentos sin darme cuenta del cartel que cuelga en la pared, justo detrás de mí: “Prohibida cualquier manifestación relacionada con la fantasía. Quien incumpliere esta regla, será sancionado”. ¡En qué cabeza cabe que una prohibición así pueda existir!... Y rápidamente me detiene la policía y ese juez grasiento va a castigarme con vivir en los tejados… Y mira que me lo va a avisar la araña: “Yo de ti seguiría por donde has venido hasta perderme en el espacio”. Y aquí me veis, perdido en el espacio de una noche de luna llena, con la única compañía de un gato perezoso tontamente enamorado de una quimera y yo de un imposible… Pero, allá sobre las once, cuando los ojos ya se me quieren cerrar, algo va a cambiar…

 

Juliette estaba muy enfadada. Volviendo a casa, a una hora temprana para lo acostumbrado, iba rumiando una serie de maldiciones que nunca hubiera pensado que podría conocer, y es que el chico con quien había quedado le había amargado la noche… ¿Quién se pensaba que era?... Total, ¿porque vestía un uniforme de la policía imperial, ya tenía derecho a meterse con todo el mundo y a hacer lo que le diera la gana?... ¡Pues no!... ¡Ya estaba harta de tener que callarse siempre lo que pensaba!... ¡Ya estaba cansada de vivir en aquella ciudad donde todo estaba prohibido, donde todo se castigaba, donde todo era peligroso!... ¡Para eso prefería huir, como habían hecho otros, estaría lejos de los suyos, pero por lo menos sería libre!... Y así iba ella dándole vueltas a la cabeza, cuando oyó unos pasos de botas que se le acercaban por detrás, pasos inconfundibles que le llenaron de temor…

- ¡Alto, detente! – le gritó una voz de hombre en tono bastante amenazador.

Juliette se detuvo de golpe con el corazón galopándole como un caballo en el pecho. Se dio la vuelta y allí estaba… ¡sería posible!... ¡el tonto del tío ese!…

- ¡A mí nadie me deja con la palabra en la boca! – le gritó él cuando estaba ya lo bastante cerca. - ¡Tú no sabes quién soy yo!

- ¿Ah, no? – le plantó cara ella. – Igual eres hijo de Águila Real.

- ¡Mira, no te rías de mí o…!

- ¿O qué? – se le encaró Juliette.

El joven policía le cogió del brazo y comenzó a zarandearla.

- ¡Escucha, niñata!... ¿Tú ves este uniforme?... ¡Yo soy la autoridad!... ¡Yo soy quien manda!... ¿Te enteras?... ¡Y si yo te digo que me beses las botas, tú me las besas y a callar!

- ¡Faltaría más! – se mofó ella. – Tú eres un donnadie disfrazado de dictador, ¿te enteras?... ¡A mí, los tipos como tú no me dais miedo, sólo asco!

Entonces él se abalanzó sobre ella y aferrándola por los hombros, la empujó contra la pared donde la mantuvo con firmeza.

- ¡Te vas a enterar…! – y levantó un puño con la intención de golpearla, pero una mano, salida de la nada, le agarró el brazo con fuerza…

 

Primero el sonido de unos pasos conocidos, unos tacones que me suenan a música, incluso una fragancia que me embota la mente y, lo sé al momento: por mucho que me resista, sé que me hará asomarme al borde del tejado para verla, para olerla, para desearla y amarla desde la distancia. Es ella. Pero, de pronto, un policía llega corriendo por detrás y comienzan a discutir… Me temo que va a pasar algo malo. Intento oír lo que dicen, pero, aunque están gritando, no entiendo bien sus palabras, sin embargo, no tardaré en darme cuenta de que él no lleva muy buenas intenciones, pues lo veo cada vez más alterado y amenazador, seguro que intentará hacerle daño y yo no puedo consentirlo. Me retiro del abismo a toda prisa y eso hace que Tsuki deje de mirar por un momento a la Luna y me pregunte: “¿No irás a bajar…?” Sí, eso quiero hacer, no debo quedarme de brazos cruzados cuando sé que mi amor está en peligro, bajaré y la defenderé… pero no digo nada, sólo voy lo más rápido que puedo por estos tejados inclinados y resbaladizos hacia la puertezuela de bajada. Tsuki, con un tono que sonará indiferente, me avisará antes de llegar: “Te recuerdo que, tal como es tu situación, si tienes algún problema con la policía, habrás cavado tu tumba.” Pero eso último ya lo voy a escuchar en el primer rellano de la escalera…

 

El policía se quedó un instante quieto por la sorpresa. Luego se volvió y, cuando lo vio, soltó una sonora carcajada.

- ¡Pero mira quien tenemos aquí!... – con un rápido movimiento, se zafó de la mano que lo aferraba. – ¡Un vulgar deshollinador, un delincuente!... ¡Mira por dónde me va a salir rentable la noche! – y desenfundó la pistola apuntando al recién llegado.

- ¡Déjala en paz! – dijo el deshollinador.

- No me digas que os conocéis… - sonrío sarcásticamente dirigiéndose a Juliette. – Pues hala, vamos todos juntitos a la comisaría y allí aclararemos qué haces tú juntándote con terroristas.

- Ella no me conoce y yo no soy un terrorista – protestó el deshollinador.

- ¿Ah, no? – y rio con unas carcajadas fingidas y exageradas. – Un librepensador es un personaje de los de peor calaña, sois lo más sucio de la sociedad y todo lo que tocáis lo llenáis de mierda, mírate que sucio vas… ¿seguro que eso tan negro que te cubre no son tus bonitas ideas y tus fantasías?

- Este hombre te dice la verdad, yo no lo conozco de nada… nunca lo he visto antes… - aseguró ella.

- Tú te callas – y le propinó una bofetada. – Tú hablarás sólo cuando yo te lo diga – y la iba a golpear de nuevo, pero algo cayó desde el cielo sobre su cabeza derribándolo al suelo sin sentido…

 

Tengo miedo, sí, mucho miedo. Miró ese punto negro del cañón de la pistola y pienso que, de un momento a otro, aparecerá un fogonazo por él y yo habré pasado a mejor vida… Y tengo miedo... No escucho nada de lo que dice este tipo, sé que me está insultando, que me está provocando para que yo me enfade y así tendrá una buena excusa para matarme, aunque no creo que necesite muchas justificaciones, cuando se canse de burlarse de mí, me disparará y luego ya buscará algo para rellenar el expediente. Y tengo mucho miedo porque no quiero morir delante de ella… Pero cuando veo que la abofetea y va a volver a hacerlo, la sangre me hierve por las venas y sé que voy a lanzarme sobre él… ¿tendré suficiente valor?… sí, sé que sí… Y de pronto, un bulto gordo cae sobre su cabeza y lo derriba como si fuera un muñeco de trapo.

Ella y yo nos miramos sorprendidos durante unos segundos, unos segundos eternos durante los que descubro que el futuro será nuestro, de los dos, siempre juntos. Pero pronto nos damos cuenta que algo se mueve en el suelo, es el bulto gordo, es…

- ¡Es un gato! – exclama ella.

- ¡Tsuki!... ¿Qué has hecho?... ¡Podrías haberte matado! – le grito yo.

- ¡Bah!... En mi vida he hecho nada que valiese la pena y total, aún me quedan seis vidas más – responde él levantándose sobre sus cuatro patitas y espolsándose como si le hubiese caído un jarro de agua. – Vámonos antes de que despierte.

- Sí, vámonos rápido o esto se volverá complicado – afirmo yo.

- Pero, yo vivo aquí… - dice ella.

- Ya lo sé – la miro con toda la ternura que esperaba tanto tiempo surgir de mi interior mientras le cojo la mano, – pero ya no puedes quedarte, cuando despierte, irá a por ti y lo tendrías bastante difícil… Ven conmigo y quizá algún día volvamos y podamos pasear por estas calles sin tener miedo a personas como él.

- ¡Pero vámonos ya! – grita Tsuki desde la esquina. – A estas alturas ya habrá comenzado a despertarse…

Y los tres nos alejamos de allí a toda velocidad.

- Pero, Tsuki… - le grito. - ¡Sabes correr!

- ¡Claro, tonto, soy un gato! – me responde.

- ¿Y nos vamos a ir sin despedirte de la Luna? – le pregunto.

- ¡Que le den!... Llevo toda la vida admirándola y no se ha dignado nunca a decirme ni una palabra… ¿crees que lo va a hacer ahora?... Vámonos al bosque y seguro que allí encuentro alguna gatita cariñosa…

- ¡Cómo eres, Tsuki! – y me río.

- ¿Hablas con los gatos? – me pregunta ella con los ojos muy abiertos.

- Sí, cariño, y tú también lo harás… también lo harás…”

 

Camil sabe que ahora los niños aplaudirán como siempre hacen y que Juliette, la nieta de más edad, estará llorando porque es una romántica, y que esta tarde, cuando vayan a jugar con sus amigos, todos alardearán de que su abuelito Camil y su abuelita Juliette, junto con el gato Tsuki, fueron quienes comenzaron la revolución que consiguió derrocar al dictador Águila Real y que, gracias a ellos, ya siempre se podrá soñar con toda libertad.

ACTIVIDADES:

Un camino hacia el futuro

1.- LECTURA COMPRENSIVA: Un camino hacia el futuro.

 

1.1.- Realiza la lectura del cuento Caminos a ninguna parte (www.liricaentransversal.com, Palabras a flor de piel, 2º ESO, 2º trimestre). E identifica los temas que se reconocen en el cuento.

 

1.2.- Realiza la lectura del cuento Un camino hacia el futuro. Enuncia los temas que se pueden identificar en este cuento.

 

Recuerda: el tema se enuncia en forma de sintagma nominal.

 

1.3.- Analiza el tipo de narrador que interviene en el cuento Un camino hacia el futuro. Señala los rasgos formales (de cohesión) que lo justifican.  Divide el texto en partes, teniendo en cuenta el tipo de narrador analizado.

 

1.4.- Analiza el tiempo narrativo: interno, externo y tiempo de la narración. Fíjate para ello en las referencias temporales que aparezcan en el cuento y en el uso de los tiempos verbales.

 

2.- GRAMÁTICA TEXTUAL:

 

2.1.- Analiza la coherencia textual: identifica las secuencias narrativas, relacionándolas con los párrafos.

 

2.2.- Analiza la adecuación textual: tipología textual; ámbito de uso y género discursivo. Identifica y enuncia los rasgos formales de cohesión léxica que justifican los rasgos de adecuación.

 

LA COHESIÓN TEXTUAL

En la elaboración de textos intervienen tres mecanismos:

  • Coherencia.
  • Adecuación.
  • Cohesión.

 

Los mecanismos de la cohesión son los que sirven para enlazar y unir las diferentes partes del texto, otorgándole unidad y sentido global. Para ello se utilizan marcas gramaticales y elementos léxico-semánticos encargados de tejer y desenredar redes y manejar hilos discursivos. Estos mecanismos inciden directamente en la coherencia y en la adecuación textual.

Los principales procedimientos de cohesión son:

  1. Cohesión léxico-semántica: recurrencias de vocabulario.
  2. Cohesión gramatical: recurrencias y sustituciones sintácticas.
  3. Marcadores textuales: conectores textuales que estructuran el texto.

 

Como se puede observar, los recursos primordiales son: la recurrencia y la sustitución. Los dos primeros procedimientos son los que estudiaremos, principalmente, este segundo trimestre.

Serán también los recursos de recurrencia y sustitución los que favorezcan la fluidez y el ritmo en el discurso. Antes de pasar a la prosa, vamos a analizarlos en el verso, que es donde se nos muestran de modo evidente y literario.

No es que muera de amor…

 

No es que muera de amor, muero de ti.

Muero de ti, amor, de amor de ti,

de urgencia mía de mi piel de ti,

de mi alma de ti y de mi boca

y del insoportable que soy sin ti.

 

Muero de ti y de mí, muero de ambos,

de nosotros, de ese

desgarrado, partido,

me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,

en mi cama en que me faltas,

en la calle donde mi brazo va partido,

en el cine y los parques, los tranvías,

los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza

y mi mano tu mano

y todo yo te sé como yo mismo.

 

Morimos en el sitio que le he prestado al aire

para que estés fuera de mí,

y en el lugar en que el aire se acaba

cuando te echo mi piel encima

y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,

dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

 

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos

entre los dos, ahora, separados,

del uno al otro, diariamente,

cayéndonos en múltiples estatuas,

en gestos que no vemos,

en nuestras manos que nos necesitan.

 

Nos morimos, amor, muero en tu vientre

que no muerdo ni beso,

en tus muslos dulcísimos y vivos,

en tu carne sin fin, muero de máscaras,

de triángulos obscuros e incesantes.

Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,

de nuestra muerte, amor, muero, morimos.

                           

Jaime Sabines

 

 

2.3.-  Identifica en el poema las siguientes figuras retóricas, basadas en la recurrencia:

A nivel fonético-prosódico: aliteración y paronomasia.

A nivel morfo-sintáctico: asíndeton, reduplicación, epífora, anáfora, anadiplosis, paralelismo,  epanadiplosis, polipote, derivación.

 

2.4.- Identifica también en el poema las siguientes figuras retóricas léxico-semánticas: metáfora (propia y pura), metonimia, gradación, personificación. Algunas de estas figuras retóricas también pueden usarse como elementos de cohesión léxica por sustitución.

 

Procedimientos léxico-semánticos de cohesión: recurrencias

1.- Repeticiones léxicas:

Palabras relacionadas con el núcleo temático.

Palabras clave de las secuencias de contenido.

Palabras que forman parte de la misma familia léxica:

-  Homónimos: las mismas palabras flexionadas o conjugadas.

-  Heterónimos.

-  Derivación, composición, parasíntesis.

2.- Relaciones semánticas:

Campos semánticos.

Campos asociativos.

Sinonimia.

Antonimia: complementarios (fácil/difícil), graduales (diversión/aburrimiento), recíprocos (dar/tomar).

Hiponimia e hiperonimia.

Figuras retóricas: metáfora, metonimia, antítesis, paradojas, etc.

 

Procedimientos gramaticales de cohesión

1.- Figuras retóricas de repetición, anteriormente señaladas en el poema.

2.- Las relaciones temporales de los verbos, que como hemos analizado en el texto inicial Carta desde el infierno, nos señala secuencias narrativas de progresión narrativa (lineal, prolepsis o analepsis) y secuencias descriptivas.

2.5.- Analiza los elementos de cohesión textual en el segundo párrafo del fragmento de La voluntad, de Azorín, que aparece en la Antología.

 

2.6.- Realiza el análisis de la adecuación, coherencia y cohesión en el poema citado en la Antología, de Campos de Castilla, de Antonio Machado.

 

Recuerda:

Adecuación: tipología textual, ámbito de uso y género discursivo.

Coherencia: tema y estructura (división del texto en secuencias).

Cohesión: elementos de cohesión léxica y gramatical, por repetición y sustitución. Justifica qué recursos nos muestran rasgos de la coherencia y cuáles hacen referencia a la adecuación.

 

2.7.- Identifica en el poema de Wislawa Szymborska elementos de cohesión léxica y gramatical. 

La relación unilateral entre vosotras y yo

no va mal de todo.

 

Sé lo que es hoja, pétalo, espiga, piña, tallo

y lo que os pasa a vosotras en abril y en diciembre.

 

Aunque mi curiosidad no es correspondida,

me inclino especialmente sobre algunas

y hacia otras levanto la cabeza.

 

Tengo nombres para vosotras:

arce, cardo, narciso, brezo,

enebro, muérdago, nomeolvides,

y vosotras no tenéis ninguno para mí.

 

Hacemos el viaje juntas.

Y durante los viajes se conversa ¿o no?

se intercambian opiniones al menos sobre el tiempo

o sobre las estaciones que pasan volando.

 

Temas no faltan, porque nos unen muchas cosas.

La misma estrella nos tiene a su alcance.

Proyectamos sombras según las mismas leyes.

Intentamos saber cosas cada una a su manera

y en lo que no sabemos también hay semejanza.

 

Lo aclararé como pueda, preguntadme y ya está:

qué es eso de ver con los ojos,

para qué me late el corazón

o por qué mi cuerpo no echa raíces.

 

Pero cómo contestar a preguntas nunca hechas,

si además se es alguien

para vosotras tan nadie.

 

Musgo, bosque, prados y juncales,

todo lo que os digo es un monólogo

y no sois vosotras quienes lo escucháis.

 

Hablar con vosotras es necesario e imposible.

Urgente en una vida apresurada

y está aplazado hasta nunca.

 

                            Wislawa Szymborska

 

2.8.- Escribe un poema, tomando como referencia el de Wislawa Szymborska, en el que tú mismo utilices esos recursos de cohesión que has analizado en el ejercicio anterior. Elige, en primer lugar, el tema y el interlocutor con el que vas a establecer el diálogo poético. A continuación, selecciona palabras que pertenezcan a su familia léxica, campo semántico o asociativo. Busca imágenes que respondan al uso de figuras retóricas usadas en el poema como: metáfora, personificación, sinestesia, paradoja… Y escribe el poema cuidando el ritmo.

 

3.- MORFOLOGÍA Y SINTAXIS

Repasa y revisa: “Léxico en construcción”

 

3.1.- Analiza las unidades léxicas de las siguientes palabras que aparecen en el cuento Un camino hacia el futuro, e indica la clase de palabra a la que pertenecen: cumplimiento, cuentacuentos, enamorado, deshollinador, librepensador, fogonazo, alardearán, espolsándose.

 

El tiempo verbal de futuro

 

…soy un fue, y un será, y un es cansado…

                            Francisco de Quevedo, ¡Ah de la vida!

 

         El verbo es la palabra con mayor número de morfemas flexivos. Y también la palabra con más valores y matices semánticos, como ahora podremos comprobar con los diferentes usos del tiempo verbal de futuro, tanto en indicativo como en subjuntivo. El condicional también lo incluiremos en esta clasificación porque ambas formas están estrechamente emparentadas.

         En principio, ambas formas indican posterioridad a la acción:

-         El futuro imperfecto, con respecto al presente: Mañana realizaré las tareas.

-         El condicional simple, con respecto a un punto de referencia pasado: Dijo que prepararía la comida.

 

Los diferentes usos del futuro pueden enumerarse de la siguiente manera:

 

1.- Futuro imperfecto de indicativo:

No conseguirás lo que pretendes.

2.- Futuro imperfecto de probabilidad (en el presente):

Eso costará un ojo de la cara.

3.- Condicional simple: probabilidad (en el pasado):

Por aquel entonces yo tendría 20 años.

4.- Futuro imperfecto de sorpresa e incertidumbre:

¿Esto será posible?

5.- Futuro imperfecto de mandato:

Mañana traeréis hechas las tareas.

6.- Futuro perfecto de indicativo: expresa una acción futura y acabada anterior a un punto de referencia futuro (“pasado del futuro”):

Él llegará sobre las diez y yo ya me habré marchado.

7.- Futuro perfecto de probabilidad (con valor de pasado):

Todos habréis experimentado antes esta sensación.

8.- Futuro perfecto de sorpresa:

¡Habrase visto cosa igual!

9.- Condicional simple: futuro incierto:

¡Cómo me gustaría vivir cerca!

10.- Condicional simple: futuro de cortesía:

¿Podría pasarme la botella de agua?

11.- Condicional compuesto: futuro de probabilidad:

En mis tiempos esto no habría ocurrido.

12.- Condicional compuesto: futuro perfecto del pasado:

Todo habría sido posible si hubiera llegado a tiempo.

13.- Futuro imperfecto de subjuntivo: acción futura irreal o incierta:

Si así acaeciese…

14.- Futuro perfecto de subjuntivo: en desuso:

Si así hubiere acaecido…

15.- Perífrasis verbal aspectual ingresiva: que señala la inminencia del proceso:

Voy a salir inmediatamente de aquí.

 

No siempre el futuro, pues, nos habla desde la incertidumbre.

 

3.2.- Identifica en el cuento Un camino hacia el futuro algunos de los usos del tiempo futuro que se han descrito. Incluso es posible que encuentres más usos connotativos. Descríbelos.

 

4.- LENGUAJE LITERARIO

 

4.1.- Un camino hacia el futuro es un cuento con “final feliz”, típico de los cuentos populares o cuentos de hadas. Busca tres ejemplos más de cuentos populares que tengan un final feliz. Y copia estos finales.

         Escribe un texto argumentativo donde expreses tu opinión sobre los “finales felices”.

 

4.2.- Escribe un texto literario donde reflexiones sobre el futuro y tu futuro. Utiliza recursos de la lengua literaria como la interrogación retórica, y cuida que la prosa mantenga un cierto ritmo fluido cuidando los signos de puntuación y los grupos de entonación.

 

         Mi futuro es algo incierto. O eso dicen los mayores. Pero yo he descubierto que retazos de mi futuro ya fueron novelados por mí en las páginas olvidadas de mi diario adolescente… ¿Será cierto que ya está escrito? No sé…

 

5.- ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS

 

5.1.- Busca información sobre los regímenes dictatoriales. Explica las consecuencias sociales que implican para los ciudadanos que viven en ellos. Cita algún ejemplo que conozcas. Redacta los datos recogidos en forma de texto expositivo.

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