Lírica en transversal
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CARTA DESDE EL INFIERNO - Lectura

¡Querida hermanita!

¿Cómo estás?...  ¿Ya te has dejado cazar por algún pavo de los que te cortejan?... Diles que se anden con cuidado porque, de lo contrario, cuando vuelva tu hermano se van a enterar…  Jejejeje…. ¡Deja de fruncir el ceño, que te veo y afea esa linda carita!...

Te escribo a ti porque tengo que contarte algo y no quiero que se enteren los papás. No vale la pena preocuparles, así que no les digas nada, ¡por favor!... El caso es que estoy ingresado en un hospital, sí, pero tranquila, si fuera muy grave, no estaría escribiéndote. Es sólo cosa de unos días porque recibí un disparo y tengo que guardar reposo un tiempo, pero mis colegas me han asegurado que la bala no ha afectado a ningún órgano importante, me rompió una costilla y tengo un hermoso agujerito, pero poco más. Dicen que cuando me recupere, me enviarán para casa, pero yo no quiero volver todavía, y menos ahora, aquí hay mucho por hacer…

Este es un país precioso, de verdad, si no fuera por esta mierda de guerra sucia y asquerosa, una guerra cuyos mayores culpables somos nosotros, los europeos avariciosos, egoístas e inmorales y, sobre todo, estas empresas que no se contentan con robarles sus recursos naturales sin ningún pudor, sino que, encima, aprovechan los odios raciales y territoriales heredados de la época colonial y de las divisiones fronterizas totalmente artificiales diseñadas por unos caballeros gordos en Londres, París o Berlín, para azuzar unos contra otros en guerras interminables y así obtener más beneficios vendiéndoles armas, y toda esa banda de políticos corruptos que trabajan para las multinacionales. ¡Todo sea por el bien de los índices económicos! De unos pocos, claro…

El caso es, como ya sabes, que cuando llegué aquí, me sentía lleno de ilusiones y esperanzas, creyendo que mi participación iba a ser decisiva para cambiar el curso del mundo. Todo lo contrario de ahora, que me siento lleno de rabia y con ganas de montar una revolución. Me destinaron a un pequeño hospital de las montañas, pequeño por el tamaño, poco más que un barracón con hojas de palma como tejado y mosquiteras en las ventanas, en vez de cristales, son más prácticas, te lo aseguro, pero inmenso en número de pacientes. El primer día, al ver la cola de enfermos aguardando pacientemente y sin quejas, quise marcharme, y el segundo me arrepentí de no haberlo hecho… pero ahora dudo que pueda hacerlo algún día.

Poco a poco, me fui acostumbrando ayudado de forma increíble por los nativos, cuya mayoría ¡no han estudiado nunca enfermería, pero son capaces hasta de hacer bien alguna intervención quirúrgica pequeña!... ¡Lo que puede la necesidad! Y poco a poco, me fui integrando en la vida de la aldea: me hicieron una rudimentaria, aunque cómoda, choza donde vivir; me admitieron en su equipo de fútbol, donde soy de los peores; me enseñaron a bailar sus danzas y a cantar sus canciones por las noches alrededor de la hoguera comunal, y me dieron como criado a un chavalín de catorce años, Wamba, que no sé por qué, a mí me sonaba a nombre de zapatillas. Este hecho fue muy curioso, pues el jefe del poblado, un hombre enorme, enjuto y negro como el carbón, con una mirada eternamente seria y una voz fuerte y segura acostumbrada a dar órdenes, me ofreció que eligiese alguna muchacha de la población. Cuando me negué todos me miraron como a un marciano, así que tuve que explicarles que ya tenía una compañera en España y que si se enteraba que en África estaba con otra sería capaz de cortarme las pelotasC. Todos se echaron a reír con grandes carcajadas y dándose palmadas en las piernas, así que me mandaron a Wamba, pero con la condición de que yo le pagaría algo, lo que no le iba a venir nada mal a su familia.

Wamba se levantaba todos los días antes de salir el sol, ayudaba a ordeñar las vacas y las cabras, mientras sus hermanas, Tossina, de trece años, y Sanza, de diez, iban al río a por agua. Después, los tres, se colgaban el uniforme y marchaban junto a los demás niños y niñas de la aldea hasta el colegio, unos cuatro quilómetros bordeando la selva, que está en el único núcleo que puede llamarse pueblo de toda la comarca. Por la tarde, cuando volvían, Wamba se acercaba a buscarme y se ponía a mi disposición para lo que quisiera mandarle. Un buen chico Wamba, bastante despierto y muy listo, no necesitaba explicarle dos veces nunca nada y todo lo hacía correctamente, lo cierto es que me fue de gran ayuda. A veces venía acompañado de Tossina y Sanza y, si coincidía con algún rato tranquilo en el hospital, yo me dedicaba a contarles cosas de nuestra tierra, mientras nos zampábamos una tableta de chocolate. Ver sus grandes ojos abiertos por la admiración y sus bocas de par en par mostrando sus blanquísimos dientes manchados de chocolate, me producía un gran entusiasmo y me halagaba sobremanera. Fueron días bonitos a pesar del enorme trabajo que siempre había, de los insectos que jamás paraban y del calor y la humedad que aplastaban hasta el agotamiento, pero para eso había venido, ¿no? Si quería hacer el vago y vivir cómodamente, me podría haber quedado en casita…

Por otra parte, la situación socio-política de este país es muy complicada, ni más ni menos que como la de tantos otros de este continente: un gobierno dictatorial impuesto mediante un golpe de estado hace unos años, golpe de estado patrocinado y secundado por las potencias occidentales y alguna famosa multinacional, un pueblo muy pobre, con poco trabajo y mal pagado, a pesar de ser una tierra muy rica en recursos naturales vegetales y minerales, sobre todo uranio, diamantes y el tristemente famoso coltán… ¡Cuántas muertes para que unos niños sobrealimentados y mimados puedan chatear con sus amigos!... Pero de toda esta riqueza no le llega nada a esta gente, nada, todo se lo reparten los poderosos del país con los directivos de las multinacionales y los políticos y magnates europeos y norteamericanos… Esta gente no cuenta para ellos, simplemente molestan, como los árboles que talan, los gorilas que exterminan y las aguas que desecan o contaminan… Sólo importa el beneficio de unos pocos…

Y con esta situación no fue nada extraño que surgieran grupos armados que, rodeados en un principio de un aura de buenas intenciones, degeneraron con el tiempo en simples guerrillas mafiosas que lo único que ambicionaban era un trozo de la tarta. Fue una época terrible, igual que una película gore y terrorífica, algo sin sentido… Yo todavía no pensaba en aquellos momentos que algún día me dejaría caer por estas tierras y todo esto lo sé por lo que entonces nos sacaban en los telediarios o por lo que me han contado mis vecinos quienes, a pesar de que esta comarca no fue de las más afectadas por su lejanía a las zonas mineras, el miedo se expande con gran facilidad y siempre temes que algo pueda ocurrirte. ¡Cuánta razón tenían!...

Y aunque aquel genocidio parece que encontró alguna especie de solución o, por lo menos, algún final, la inestabilidad se había adueñado de esta nación y los grupos guerrilleros campaban a su antojo atacando aldeas aquí o allá, arrasando todo por donde pasaban y raptando niños y niñas, o bien para reclutarlos como soldados, o para servirse de ellos y ellas en otras cuestiones. Y eso tenía que llegar a nuestra aldea…

Fue un día como otro cualquiera: los mosquitos se abalanzaron sobre mí nada más traspasar la mosquitera que cubría mi cama, los hombres y los niños ordeñaban las vacas y las cabras, las mujeres y las niñas se acercaban al río, bien a lavar, bien a llenar sus cántaros, y luego, como de costumbre, se colgaron sus uniformes estudiantiles y marcharon todos juntos hacia el colegio. Jamás volvieron…

Llegada la noche, cundió el pánico en la aldea. Las mujeres gritaban y se lamentaban, los niños pequeños lloraban, y los hombres nos reunimos todos en la choza del jefe y se decidió hacer una batida, y allá que nos fuimos armados con lanzas, machetes y los pocos fusiles de que disponíamos y alumbrados por teas encendidas y alguna que otra linterna de luz mezquina, por el camino que los niños seguían cada día para ir y volver al colegio. Casi al amanecer, en uno de esos tramos donde el camino se estrangula por la vegetación, encontramos dispersos varios objetos propios de los estudiantes: cuadernos, libros, lapiceros, mochilas… todo destrozado. Los hombres comenzaron a ponerse nerviosos, se golpeaban con los puños las cabezas mientras lanzaban alaridos al cielo, algunos recogían con delicadeza algo reconocido del suelo… Buscamos por los alrededores, pero nada, los niños habían desaparecido.

Eso ocurrió hace casi un año. Ni una referencia en la prensa, ni una carta de ánimo del Presidente ni del Gobierno, la policía llegó, vio y se marchó, y unos días más tarde aparecieron camiones del ejército para evacuar la aldea porque, según dijeron, nos podrían defender mejor en la ciudad. “¿Y allí qué vamos a hacer?” – preguntó el jefe, ya sin la dureza en la mirada, sin seguridad en la voz. – “¿De qué viviremos?” Nadie le respondió y los fueron cargando como ganado en los camiones, mientras las vacas, las cabras y los perros comenzaron a pasearse libres por las calles de barro… Recuerdo que llovía, pero no vi ni una lágrima en ningún rostro, ya no les quedaban de tanto que habían llorado. A mí, por ser un voluntario europeo, me llevaron en coche y al llegar a la ciudad me acompañaron hasta un nuevo hospital donde no dudaron en emplearme al instante, hasta que mi ONG me llamó y me destinó a otra localidad.

Ya sé que no os dije nada… ¿Para qué?... ¿Qué ganaba con llenaros de ansiedad y miedo?...

El nuevo destino es más grande y muy diferente porque es un pueblo de mineros, un paisaje lunar desolado rodea la población consistente en casas prefabricadas, bastante peores que las chozas de los campesinos y algo mejores que las chabolas de los barrios suburbanos. La gente es muy distinta, no tiene la alegría que tenían los otros, y las condiciones de vida, aunque parezca mentira, son muy inferiores, el alcohol y las drogas hacen estragos, y la violencia, sobre todo la violencia… En el hospital llevábamos algunos días algo alarmados, en el aire se olía el miedo, se decía que se esperaba un ataque de no sé qué grupo guerrillero y la guarnición del ejército era pequeña y los refuerzos prometidos no llegaban. De la policía mejor no hablar… mejor no tener tratos con ellos…  Así que se extendía el miedo como aquella mancha de tinta en tu vestido nuevo, ¿recuerdas?: horrible e inexorable. Algunas personas decidieron irse hacia la frontera, cercana, a unos pocos kilómetros, esos fueron los primeros en caer, luego vinieron sobre la ciudad… ¡Indescriptible!... Si el infierno existe, seguro que será como esto… Cuando llegaron al hospital, nos pillaron intentando evacuar a los enfermos encamados, no hubo tiempo, los fueron matando cama por cama y, lo que más me aterró, es que aquellos desalmados, aquellos asesinos, ¡eran casi todos niños!...  Yo no sabía lo que hacía, ya no oía los gritos, ni los disparos, ni el balazo que me habían dado en el pecho, ante mí un agujero en el techo por el que se veía el cielo del atardecer. “El atardecer africano es muy bello”. Pensé en aquel momento, ya ves tú… Y entonces vi al que me había disparado que venía hacia mí dispuesto a rematarme. En ese instante recordé que una vez, hace ya muchos años, que tú me hiciste una pregunta: “¿Las personas también sufrimos una metamorfosis?”…  Pues sí, hermanita, sí, los humanos estamos en una constante serie de metamorfosis, pero nuestras larvas no siempre se transforman en lindas mariposas… Cuando se acercó ante mí, yo le miré a los ojos como queriendo demostrarle que ya no le tenía miedo, o para que se llevara mi mirada como recuerdo y yo su rostro a la tumba, y lo que vi me dejó helado: el muchacho que empuñaba el fusil dispuesto a acabar con mi vida estaba llorando, era un rostro familiar, en otro tiempo amable, era el rostro de Wamba.

Eso fue hace dos días. Se ve que a última hora llegaron los refuerzos del ejército y rechazaron el ataque matando a muchos de los guerrilleros. En cuanto pueda incorporarme, quiero indagar si entre ellos está Wamba o consiguió huir. No sé lo que será lo mejor, porque en esta tierra no existe la esperanza.

Y por hoy me despido, hermanita. Cuídate mucho y dale besos a los papás, pero no les digas nada de esto.

Tu hermano que te quiere…

P.D.: Envíame alguna foto reciente para presumir de hermana guapa con mis compañeros.

 

Ancrugon

ACTIVIDADES de Carta desde el infierno

 

1.- LECTURA COMPRENSIVA: Cartas desde el infierno

 

1.1.- Realizamos una primera lectura del texto e identificamos los temas y subtemas que se nos han hecho evidentes. A modo de ejercicio grupal de “lluvia de ideas”. (Recogemos estos temas para cotejarlos al final de la lectura comprensiva).

 

1.2.- Realizamos una segunda lectura y párrafo a párrafo vamos identificando las ideas principales que se muestran en cada uno de ellos.

 

Recuerda: La enunciación del tema no es igual que la de las ideas principales, aunque en ocasiones pueda coincidir. Como éste es un texto narrativo la enunciación de las ideas principales va a guardar relación con la tipología textual narrativa, que en este caso incluye narración y descripción.

         Se trata de un texto literario con estructura epistolar: saludo, cuerpo y despedida; por lo que las referencias temporales alternan el presente (para hacer referencia a la situación actual) con el pretérito perfecto (para hacer referencia a su historia). De igual manera, combina descripción (usando oraciones atributivas) y narración (usando oraciones predicativas con verbos de acción).

         Para enunciar, pues, las ideas principales, tenemos en cuenta estos rasgos de adecuación.

         A continuación tenemos un ejemplo para comenzar:

Párrafo 1: Saluda a su hermana.

Párrafo 2: Toma contacto con su hermana.

Párrafo 3: El remitente le cuenta en secreto a su hermana que está ingresado en un hospital debido a un disparo, aunque no es grave. Y le expresa su deseo de continuar en el país cuando se recupere.

Párrafo 4: Está destinado en un país precioso inmerso en una guerra sucia.

Párrafo 5: Su destino fue en un pequeño hospital de las montañas con una gran cantidad de pacientes.

Párrafo 6: Se fue acostumbrando a él ayudado por los nativos y por un joven de la aldea llamado Wamba.

Párrafo 7: Los niños de la aldea compaginaban los trabajos domésticos con la escuela.

Párrafo 8: La situación socio-económica del país es muy complicada: inmersa en un régimen dictatorial e imperialista.

 

1.3.- Señala las referencias temporales que aparecen en el texto.

 

1.4.- Repasamos los temas citados. Y añadimos alguno más, si es el caso. También tenemos en cuenta los temas implícitos que puedan haberse hecho evidentes.

2.- GRAMÁTICA TEXTUAL: ADECUACIÓN, COHERENCIA Y COHESIÓN.

 

         En 3º de la ESO analizamos estos rasgos textuales. Vamos a retomarlos y los aplicaremos este trimestre, sobre todo, a los textos narrativos y los expositivos.

         La gramática textual es la que tiene en cuenta las cualidades del texto como unidad lingüística con sentido completo.

         La coherencia se analiza desde el tema y la estructura del texto, que se vertebra a partir de ideas principales y secundarias.

         La cohesión teje la red de relaciones formales.

         La adecuación señala el sentido global que da el contexto, desde la finalidad y la intención del hablante.

         La corrección marca las pautas ortográficas y uso gramatical.

 

2.1.- Analiza la estructura textual del relato Cartas desde el infierno: identifica las secuencias y señala los párrafos que abarcan (estructura externa). Ten en cuenta para ello la tipología textual, las ideas principales y las referencias temporales, ya señaladas.

         Hasta el momento hemos analizado los rasgos de COHERENCIA TEXTUAL: TEMA Y ESTRUCTURA.

         Para ello ha sido necesario enmarcar el texto en su contexto comunicativo: ADECUACIÓN TEXTUAL. Ha sido necesario tener en cuenta que “Carta desde el infierno” es un texto que pertenece al ámbito literario en el que predomina la tipología textual narrativa, incluyendo la descriptiva. Y que se nos muestra a través del género discursivo epistolar.

         Es evidente, pues, que la coherencia textual guarda interrelación con la adecuación textual.

         El análisis de la COHESIÓN TEXTUAL, que vamos a realizar a continuación nos mostrará las relaciones semánticas y gramaticales necesarias para que la coherencia y cohesión textuales puedan darse. Se trata de identificar los rasgos formales propiamente dichos: fonéticos, fonológicos, morfológicos, léxico-semánticos, sintácticos…

         En este caso vamos a centrarnos en la cohesión léxica (por repetición, sustitución y elipsis).

         A continuación se expone una posible guía de trabajo para analizar los elementos de cohesión textual que están al servicio de la adecuación textual:

         1.- Identificar los puntos básicos de la adecuación textual y aplicar los rasgos generales que la definen: ámbito, tipología y género discursivo.

         2.- Centrarse en aquel punto de la adecuación textual que se pretenda justificar con la cohesión, teniendo en cuenta que siempre vamos a poder establecer interrelaciones con todos ellos.

         3.- En el caso de la justificación de la tipología textual, tendríamos en cuenta lo siguiente:

                   3.1.- Partir de la propia definición.

                   3.2.- Identificar los elementos que forman parte de la definición. Y señalar los rasgos formales de cohesión que los hacen reconocibles.

         En el caso del texto narrativo cabe tener en cuenta estos elementos: narrador, personajes, espacio, tiempo, y argumento.

4.- Centrarse en estos rasgos formales:

         4.1.- Morfología:

         Clases de palabras:

  • Nombres: concreto/ abstracto; común/ propio…
  • Adjetivos calificativos: objetivos/subjetivos; diminutivos…
  • Adverbios: tipos…
  • Verbo: atributivos/predicativos; morfemas flexivos…

Léxico: denotativo / connotativo; campos semánticos…

4.2.- Sintaxis:

Orden lógico / hipérbaton…

4.3.- Actitud:

Tono: subjetivo, objetivo, irónico…

Modalidades oracionales.

Funciones del lenguaje.

Modos verbales.

 

2.2.- Teniendo en cuenta las secuencias establecidas en el relato, identifica los rasgos formales de cohesión textual que justifican el uso del género discursivo epistolar. Para ello necesitamos identificar de qué manera están presentes en el texto, por ejemplo, el emisor y el receptor (remitente y destinatario de la carta).

 

2.3.- Identifica en el relato las principales funciones del lenguaje que están presentes. Justifica su presencia con elementos formales de cohesión léxica.

 

2.4.- Analiza los elementos de cohesión léxica del párrafo octavo de Cartas desde el infierno. Explica de qué manera se cohesiona con el párrafo séptimo y el noveno.

         La coherencia textual también se da en todo un trabajo o proyecto. En este caso, el Proyecto Educativo Lírica en Transversal, que recoge todos los cursos de la ESO: En Aguas de la Palabra (1º), Palabras a flor de piel (2º), Entramando (3º) y Rosa de los Vientos (4º), también mantiene su coherencia a través de la interrelación de los temas trabajados. La temática (el currículum) de la asignatura de Lengua Castellana y Literatura ha sido desarrollada de forma progresiva y significativa a lo largo de los cuatro cursos. Como ya dijimos en la introducción el 4º curso cierra un ciclo y nos abre a un nuevo camino.

 

2.5.- Después del trabajo realizado de lectura comprensiva del texto Cartas desde el infierno, relee el cuento Metamorfosis, que aparece en el primer trimestre de En Aguas de la palabra, que encontrarás en la página www.liricaentransversal.com. Identifica los personajes de ambos relatos e indica: qué rasgos de la personalidad del protagonista han cambiado, y cómo lo podemos identificar en el texto. Cita algunos ejemplos que puedan justificar tu respuesta.

         Por otro lado, la cohesión textual podríamos decir que aporta al texto los rasgos de personalidad “temperamentales”. A lo largo de la etapa hemos ido viendo, sobre todo en la descripción de personas y personajes que la personalidad puede ser descrita desde el temperamento, el carácter y rasgos de inteligencia (en todas sus variantes). En gramática textual ocurre algo similar: a pesar de todas las variantes y matices posibles del texto siempre vamos a encontrar rasgos de cohesión que delimiten el contexto (adecuación).

 

2.6.- Después de haber identificado los personajes de Cartas desde el infierno y de Metamorfosis: identifica los elementos de cohesión léxica que nos ayudan a identificar los rasgos temperamentales del protagonista.  

 

2.7.- Después de trabajar en clase los temas de Literatura: Romanticismo y Realismo, realiza un esquema de contenidos, a partir de la identificación de secuencias. Ten en cuenta que se trata de textos expositivos.

 

2.8.- Compara los verbos (persona, número, tiempo y modo) que se utilizan en el texto narrativo Cartas desde el infierno y los empleados en el texto expositivo donde se describen los rasgos de las oraciones compuestas (apartado de Gramática). Explica de qué manera se relaciona el uso de los tiempos y modos verbales con los elementos de adecuación textual.

 

3.- MORFOLOGÍA Y SINTAXIS

Repasa y revisa: “Léxico en construcción”

 

3.1.- Analiza las unidades léxicas de las siguientes palabras que aparecen en la lectura e indica la clase de palabra a la que pertenecen: agujerito, inmorales, multinacional, norteamericanos, inestabilidad, alumbrados, encamados, metamorfosis.

 

4.- LENGUAJE LITERARIO

 

4.1.- Elabora un texto literario argumentativo en el que opines sobre cómo las personas logramos trascender la paradoja de la permanencia y el cambio a lo largo de nuestra vida. Puedes utilizar como ejemplo el caso del protagonista de Cartas desde el infierno o cualquier otro ejemplo literario o personal que conozcas. (Mínimo de 150 palabras)

 

4.2.-  Después de trabajar en clase el apartado: Gramática: Oraciones, escribe un poema en el que utilices un ejemplo de cada tipo de nexos coordinantes. Debes incluir en el poema algunas de las figuras retóricas fonético-prosódicas o de repetición: polisíndeton, anáfora, epifora, anadiplosis, epanadiplosis, epímone, polipote.  (En el apartado Léxico en construcción se definen estos conceptos).

         Ten en cuenta que los nexos coordinantes pueden tener un uso denotativo y connotativo: los copulativos, suman; los disyuntivos, excluyen; los adversativos, condicionan; los distributivos, dividen; los explicativos, añaden.

        

5.- ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS

 

5.1.- Investiga a qué país puede estar refiriéndose el remitente del texto y documéntate sobre su situación socio-política actual. Explica a qué se está refiriendo el autor cuando habla de “época colonial y divisiones fronterizas totalmente artificiales…”

 

5.2.- ¿Crees que el tema del texto está presente de alguna manera en nuestro país actualmente? Cita algún caso que conozcas.

 

5.3.- Documéntate sobre el “coltán” y sus usos. Escribe un texto (mínimo de 100 palabras) donde expongas los datos recogidos. Recuerda la estructura del texto expositivo: introducción, desarrollo y conclusión.

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