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CERVANTES Y EL QUIJOTE

Miguel de Cervantes se considera el máximo representante de la literatura castellana debido, sobre todo, a la repercusión universal de su novela, Don Quijote de la Mancha.

La vida de Cervantes (1547-1616) se sitúa a caballo entre dos épocas históricas y este hecho se refleja en sus obras. En su juventud se vio influido por el humanismo renacentista y vivió la época de optimismo y expansión de España en aquel momento (siglo XVI). En su madurez conoció la crisis que sufrió el país y participó de la corriente de desengaño y de pesimismo característica del Barroco (siglo XVII).

Su obra es muy variada ya que cultivó el género lírico, el teatral y, sobre todo, el narrativo.

En las páginas 60 a 62 de Invitación a la poesía española, podéis leer tres poemas suyos, el último de los cuales aparece incluido en el capítulo XXVII, segunda parte, tercera salida, del Quijote.

Como dramaturgo, Cervantes fue autor de comedias, de tragedias y de entremeses, que eran piezas cortas cómicas destinadas a ser representadas en los intermedios de obras más largas.

Pero donde destacó su talento fue en la novela. Además de su gran novela, el Quijote, cultivó la novela pastoril (La Galatea), la novela bizantina (Los trabajos de Persiles y Sigismunda) y la novela corta (Novelas Ejemplares).

 

EL QUIJOTE

 

Cervantes publicó el Quijote en dos partes: la primera en 1605 y la segunda en 1615.

En este libro narra las aventuras de Alonso Quijano, un hidalgo cincuentón, que pierde el juicio y decide imitar a los héroes de las novelas de caballerías. Cervantes quiso mostrar así los efectos nocivos de la lectura de algunos libros de caballerías, caracterizados por su exageración. Pero aunque el tono es burlesco y se parodian las malas novelas de caballerías, la obra encierra una reflexión sobre el choque que se produce entre los ideales humanos y la realidad.

A partir del siguiente cuadro, observaréis la estructura y argumento del Quijote:

 

 

Fecha de publicación

Salidas

Aventuras

 

Parte I

 

1605

 

Primera

 

 

 

 

Segunda                  

 

Don Quijote va solo.

No llega muy lejos.

Es armado caballero en la venta.

 

 

Va acompañado de Sancho.

Llegan a Sierra Morena y viven aventuras como la de los molinos, los batanes o los galeotes.

 

 

Parte II

 

1615

 

Tercera

 

Llegan hasta Barcelona.

Sansón Carrasco (el caballero de la Blanca Luna) lo hace regresar a su pueblo.

Don quijote recobra el juicio y muere.

Las aventuras más destacadas son la del yelmo de Mambrino, la de la cueva de Montesinos, la de los leones y la del palacio de los Duques.

 

 

Por otra parte, las técnicas narrativas que utiliza Cervantes en el Quijote son las siguientes:

  • el recurso del manuscrito encontrado: Cervantes finge que ha encontrado un manuscrito del historiador árabe Cide Hamete Benengeli, en el que se cuenta la historia de don Quijote, y que lo ha traducido;
  • las historias intercaladas: las aventuras de don Quijote y Sancho se ven interrumpidas por relatos, en general amorosos, de otros personajes.

Respecto a los personajes, observamos que los protagonistas no son héroes, son personas de la vida real: por un lado, un hombre mayor, alto y delgado, y además, loco, que da risa pero al mismo tiempo causa admiración; por otro, un labrador ignorante y glotón pero con sentido común. Aunque parezcan personajes opuestos, en realidad son inseparables y se influyen mutuamente. Reflejan la complejidad del ser humano. Gracias a los diálogos constantes que mantienen, conocemos su forma de ser.

Finalmente, aunque los lectores de su tiempo la entendieron como una obra cómica porque es una parodia o imitación burlesca de los libros de caballerías, ya se ha dicho antes que esta novela encierra una reflexión profunda sobre el idealismo y sobre el desengaño. El protagonista persigue la defensa de ideales como el heroísmo, la justicia o la libertad; sin embargo, esos ideales chocan con la realidad y provocan en don Quijote el desengaño y la melancolía que se observa, sobre todo, en la segunda parte de la obra.

Los personajes, la historia, las técnicas narrativas empleadas, todo ello hace que el Quijote sea considerada la primera novela moderna.

ACTIVIDADES:

 

  1. Lee los siguientes textos del Quijote y responde a las cuestiones:

 

TEXTO I

 

En este tiempo solicitó Don Quijote a un labrador vecino suyo, hombre de bien (si es que ese título se puede dar al que es pobre), pero de muy poca sal en la mollera. En resolución, tanto le dijo, tanto le persuadió y prometió, que el pobre villano se determinó de salir con él y servirle de escudero. Decíale entre otras cosas Don Quijote, que se dispusiese a ir con él de buena gana, porque tal vez le podía suceder aventura que ganase en quítame allá esas pajas, alguna ínsula, y le dejase a él por gobernador de ella. Con estas promesas y otras tales, Sancho Panza (que así se llamaba el labrador) dejó su mujer e hijos, y asentó por escudero de su vecino. Dio luego Don Quijote orden en buscar dineros; y vendiendo una cosa, y empeñando otra, y malbaratándolas todas, allegó una razonable cantidad. Acomodóse asimismo de una rodela que pidió prestada a un su amigo, y pertrechando a su rota celada lo mejor que pudo, avisó a su escudero Sancho del día y la hora que pensaba ponerse en camino, para que él se acomodase de lo que viese que más le era menester; sobre todo, le encargó que llevase alforjas. El dijo que sí llevaría, y que asimismo pensaba llevar un asno que tenía muy bueno, porque él no estaba ducho a andar mucho a pie. En lo del asno reparó un poco Don Quijote, imaginando si se le acordaba si algún caballero andante había traído escudero caballero asnalmente; pero nunca le vino alguno a la memoria; mas con todo esto, determinó que le llevase, con presupuesto de acomodarle de más honrada caballería en habiendo ocasión para ello, quitándole el caballo al primer descortés caballero que topase. Proveyóse de camisas y de las demás cosas que él pudo, conforme al consejo que el ventero le había dado.

Todo lo cual hecho y cumplido, sin despedirse Panza de sus hijos y mujer, ni Don Quijote de su ama y sobrina, una noche se salieron del lugar sin que persona los viese, en la cual caminaron tanto, que al amanecer se tuvieron por seguros de que no los hallarían aunque les buscasen.

 

 

TEXTO II

 

Llegó en esto el carro de las banderas, en el cual no venía otra gente que el carretero, en las mulas, y un hombre sentado en la delantera. Púsose don Quijote delante y dijo:

-¿Adónde vais, hermanos? ¿Qué carro es éste, qué lleváis en él y qué banderas son aquéstas?

A lo que respondió el carretero:

-El carro es mío; lo que va en él son dos bravos leones enjaulados, que el General de Orán envía a la Corte, presentados a su Majestad; las banderas son del Rey nuestro señor, en señal que aquí va cosa suya.

-Y ¿son grandes los leones? -preguntó don Quijote.

-Tan grandes -respondió el hombre que iba a la puerta del carro-, que no han pasado mayores, ni tan grandes, de África a España jamás; y yo soy el leonero, y he pasado otros; pero como éstos, ninguno. Son hembra y macho; el macho va en esta jaula primera, y la hembra en la de atrás; y ahora van hambrientos porque no han comido hoy; y así, vuesa merced se desvíe; que es menester llegar presto donde les demos de comer.

A lo que dijo don Quijote, sonriéndose un poco:

-¿Leoncitos a mí? ¿A mí leoncitos, y a tales horas? Pues ¡por Dios que han de ver esos señores que acá los envían si soy yo hombre que se espanta de leones! Apeaos, buen hombre, y pues sois el leonero, abrid esas jaulas y echadme esas bestias fuera; que en mitad desta campaña les daré a conocer quién es don Quijote de la Mancha, a despecho y pesar de los encantadores que a mí los envían (...)

Oído lo cual por Sancho, con lágrimas en los ojos le suplicó desistiese de tal empresa, en cuya comparación habían sido tortas y pan pintado la de los molinos de viento y la temerosa de los batanes, y, finalmente, todas las hazañas que había acometido en todo el discurso de su vida.

-Mire, señor -decía Sancho-, que aquí no hay encanto ni cosa que lo valga; que yo he visto por entre las verjas y resquicios de la jaula una uña de león verdadero, y saco por ella que el tal león cuya debe de ser la tal uña es mayor que una montaña.

-El miedo, a lo menos -respondió don Quijote-, te le hará parecer mayor que la mitad del mundo. Retírate, Sancho, y déjame; y si aquí muriere, ya sabes nuestro antiguo concierto: acudirás a Dulcinea, y no te digo más(…)

(…)visto el leonero ya puesto en postura a don Quijote, y que no podía dejar de soltar al león macho, so pena de caer en la desgracia del indignado y atrevido caballero, abrió de par en par la primera jaula, donde estaba, como se ha dicho, el león, el cual pareció de grandeza extraordinaria y de espantable y fea catadura. Lo primero que hizo fue revolverse en la jaula, donde venía echado, y tender la garra, y desperezarse todo; abrió luego la boca y bostezó muy despacio, y con casi dos palmos de lengua que sacó fuera se despolvoreó los ojos y se lavó el rostro; hecho esto, sacó la cabeza fuera de la jaula y miró a todas partes con los ojos hechos brasas, vista y ademán para poner espanto a la misma temeridad. Sólo don Quijote lo miraba atentamente, deseando que saltase ya del carro y viniese con él a las manos, entre las cuales pensaba hacerle pedazos.

Hasta aquí llegó el extremo de su jamás vista locura. Pero el generoso león, más comedido que arrogante, no haciendo caso de niñerías ni de bravatas, después de haber mirado a una y otra parte, como se ha dicho, volvió las espaldas y enseñó sus traseras partes a don Quijote, y con gran flema y remanso se volvió a echar en la jaula; viendo lo cual don Quijote, mandó al leonero que le diese de palos y le irritase para echarle fuera.

-Eso no haré yo -respondió el leonero-; porque si yo le instigo, el primero a quien hará pedazos será a mí mismo. Vuesa merced, señor caballero, se contente con lo hecho, que es todo lo que puede decirse en género de valentía, y no quiera tentar segunda fortuna. El león tiene abierta la puerta: en su mano está salir, o no salir; pero pues no ha salido hasta ahora, no saldrá en todo el día. La grandeza del corazón de vuesa merced ya está bien declarada: ningún bravo peleante (según a mí se me alcanza) está obligado a más que a desafiar a su enemigo y esperarle en campaña; y si el contrario no acude, en él se queda la infamia, y el esperante gana la corona del vencimiento.

-Así es verdad -respondió don Quijote-; cierra, amigo, la puerta, y dame por testimonio en la mejor forma que pudieres, lo que aquí me has visto hacer; conviene a saber: cómo tú abriste al león, yo le esperé, él no salió; volvíle a esperar, volvió a no salir, y volvióse acostar. No debo más, y encantos afuera, y Dios ayude a la razón y a la verdad, y a la verdadera caballería, y cierra, como he dicho, en tanto que hago señas a los huidos y ausentes, para que sepan de tu boca esta hazaña.

Hízolo así el leonero, (…) y prometióle de contar aquella valerosa hazaña al mismo rey, cuando en la corte se viese.

-Pues, si acaso su Majestad preguntare quién la hizo, direisle que el Caballero de los Leones; que de aquí adelante quiero que en éste se trueque, cambie, vuelva y mude el que hasta aquí he tenido de el Caballero de la Triste Figura; y en esto sigo la antigua usanza de los andantes caballeros, que se mudaban los nombres cuando querían, o cuando les venía a cuento.

 

  1. Sitúa el texto I y el texto II en la parte de la novela a la que correspondan. Justifica tu respuesta.

 

  1. Recopila la información que nos aporta el texto I sobre Sancho Panza, empleando frases del texto.

 

 

  1. ¿Qué hechos se narran en el texto II? ¿Consideras que Don Quijote se comporta como un hombre loco? ¿Perciben don Quijote y Sancho la realidad de distinto modo? Razona tu respuesta.

 

  1. ¿En qué momento del texto II Sancho muestra preocupación y afecto sincero por su amo?

 

  1. Finalmente, comenta los distintos modos de percibir la realidad que se muestran en el segundo fragmento.

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