Debate 6º:  Para 3º y 4º cursos  (Des) Conectados

(Des) Conectados

 

El debate de este primer trimestre, que vamos a compartir alumnos de 3º y 4º de la ESO, va a versar sobre el tema de la comunicación interpersonal: de qué manera accedemos a ella, qué medios usamos para llevarla a cabo y hasta qué punto la búsqueda de constante conexión nos mantiene, a veces, desconectados.

La necesidad de comunicación del ser humano siempre nos ha supuesto retos, más allá de la supervivencia y la búsqueda de verdes y frondosos prados. No sé si el desafío de la telefonía móvil es más o menos inquietante que el que supuso la imprenta o el mismo sistema de escritura… Lo que sí imagino es que los seres humanos tendremos que encontrar los mecanismos de supervivencia que nos permitan superar esta etapa vital.

Se comienza a hablar de “hiperactivación cognitiva” y de “adicción patológica”; también de “desconexión paradójica en búsqueda de la conexión perpetua…”

En este debate vamos a reflexionar sobre cómo estamos vivenciando este momento evolutivo y sobre qué recursos van a sernos necesarios para salir de él con el éxito del que no sólo sobrevive, sino también crece.

A partir de las ideas que presentan los textos, que sólo se ofrecen como ejemplos de reflexión, tienes que escribir un texto argumentativo, con un mínimo de 200 palabras, en el que expongas y argumentes tu opinión al respecto. El plazo de entrega para este primer texto concluye el día 16 de octubre de 2019. A continuación, y a partir de los textos escritos por los alumnos de 3º y 4º, debes redactar un texto argumentativo (con un mínimo de 200 palabras) que apoyen o rebatan la tesis propuesta. El plazo de entrega para el segundo texto concluye el día 13 de noviembre de 2019.

 

·        Recuerda que los textos enviados no aparecen inmediatamente en la página y que debes asegurarte de que pasados por lo menos dos días ya han sido incluidos.

 

         Éste es un debate abierto, por lo que puedes invitar a participar en él.

 

         Hemos seleccionado unos fragmentos del libro de Almudena Hernando, La fantasía de la individualidad, en el que nos presenta desde una crítica constructiva y creativa la vivencia de dos realidades cotidianas: la desigualdad de género y la adicción a las nuevas tecnologías.

El ser humano no puede prescindir del sentido de pertenencia y vínculo si quiere sentirse seguro, de manera que si pierde aun más la conciencia de su importancia, y por tanto, la capacidad de su construcción, no quedará otro remedio que potenciar los mecanismos inconscientes que los garantizan. De esta forma, si se mantiene esta tendencia sin que hagamos algo por neutralizarla, sólo cabe esperar que se potencien los dos mecanismos que han actuado a lo largo de toda la historia para compensar la individualidad dependiente: la desigualdad de género y las estrategias inconscientes de adscripción a grupos de pares.

         El aumento de la desigualdad de género parece estar aflorando ya en un incremento visiblemente notorio de la prostitución y la pornografía. (…) la objetivación y cosificación de las mujeres no hace sino aumentar: los implantes mamarios son demandados por mujeres inteligentes y muy atractivas, así como por chicas cada vez más jóvenes, que a su vez se exigen gustar como nunca, tienen problemas nutricionales como nunca y participan en concursos de belleza y fiestas calientes con la ingenua convicción de que sólo las guía la libertad que ahora caracteriza el deseo de las mujeres. (…)

         Con respecto al segundo tipo de estrategias, la adscripción a grupos de pares, parte de los componentes altamente adictivos de las nuevas tecnologías (móviles, internet) viene dada, precisamente, por su capacidad para crear la sensación de pertenencia, vínculo y conexión. Redes sociales o académicas, juegos en red, blogs, están sustituyendo (o se suman) a equipos de fútbol, identidades nacionalistas, partidos políticos o grupos de poder como estrategias inconscientes para generar sensación de pertenencia a grupos de pares. Demostrar que se tiene amigos en las redes sociales, que otros nos “consumen”, siguen nuestras páginas, responden a nuestros sms y e-mails, atienden nuestros tweets, no es tanto prueba de éxito como la constatación de que se pertenece a un grupo humano. La ansiedad por construir redes de pertenencia que den sentido a la propia vida es cada vez mayor, dada la creciente dificultad que este hecho implica. El problema es que cuando se consigue construir esas redes, en ellas se pone en juego una parte cada vez menos significativa de la persona (básicamente su apariencia), lo que genera una ansiedad constante por ampliarlas, mantener permanentemente el contacto, garantizar una autenticidad que no se sabe dónde ni cómo buscar.

(…)

         Pero al mismo tiempo, la propia herramienta trae consigo la posibilidad de combatir el riesgo de una individualización que conlleve disociación. De hecho, la propia capacidad de construcción de redes y comunidades que ofrece Internet puede permitir escapar del aislamiento y la extrema individualización a los que puede dar lugar, siempre y cuando se tome conciencia de la dinámica emocional que en principio genera. Y esto sólo puede ocurrir a través de una reflexión crítica, que siga reivindicando la necesidad de tomar conciencia del propio mundo emocional.

Incluimos este fragmento de un artículo de Elvira Lindo, publicado en El País el 18 de marzo de 2017, “Blablacar, el sainete”. Este artículo nos remite a otro tema que conlleva el uso de teléfonos móviles: hasta qué punto el teléfono desplaza a la persona; hasta qué punto desahucia nuestra intimidad; hasta qué punto abruma y aburre a los que nos rodean…

 

Después de que un tipo se pusiera chulo en el tren porque le pedí que hablara más bajo por el móvil, decidí que mi campaña por el buen uso del celular había concluido. Ya lo conté. Ante la amenaza física, me rindo. Pero, cuidado, no soy un alma cándida y mi cabeza maquina venganzas. Desde entonces, pienso que si un tío habla a voces en un vagón es porque no tiene problema alguno en que sus secretos se difundan. Desde entonces, estimados lectores, pongo oído. Y oigo cosas. Oigo a hombres que dicen que están llegando a Sevilla cuando están llegando Madrid, oigo a mujeres que asesinarían a sus cuñadas si pudieran, oigo a un señor del PP (este jueves) que cuenta a voz en grito que comió con unos colegas en Horcher (alto copete) y que se zamparon no sé cuántas botellas de vino y que, para rematar, acabaron en el Habanera y allí siguió el juergón. Siento sus risotadas en mi nuca, porque va en el asiento de atrás. Soy consciente de que me metería en un lío si escribiera su nombre, en caso de saberlo, pero me parece injusto que a él no le suceda nada por invadir acústicamente el espacio de otros viajeros aireando sus secretos a voces (…)

VUESTAS OPINIONES aparecerán debajo del Libro de visitas:

Libro de visitas

Introduce el código.
* Campos obligatorios
  • Mª Elena Picó Cruzans (martes, 10. septiembre 2019 20:19)

    Nuestros nombres
    Que uno de los rasgos que nos definen como seres humanos es que somos seres sociales nadie lo pone en duda; no es motivo de discusión ni de debate; es algo que forma parte, tanto de nuestra supervivencia como de nuestro crecimiento. Aunque, quizá, sí entre en el debate de qué manera nos socializamos y qué está ocurriendo en nuestras células cuando lo que deseamos es una “conexión” perpetua que nos aísla de la conexión con nosotros mismos. Este es el debate de cómo nos (des)conectamos a través de la telefonía móvil y la tecnología.

    Renegar de estos medios es como poner puertas al campo. El aislamiento del “mundanal ruido” no es más que un anhelo místico. Ahora hasta la mística se vende en la red.

    Sin renegar de lo que ya forma parte me pregunto dónde queda el misterio, ese 95% de desconocimiento que nos habita y sobre el que se diluye el 5% de lo que podemos conocer. Curiosa elucubración científica, que se nos olvida a menudo: sólo podemos conocer el 5% de lo que somos. Y eso se aplica tanto a lo “inter” como a lo “intra”. Hay personas que creen que sólo existe lo que se nombra. Hay personas que creen que sólo existe el 5%; lo que cabe en un “Smartphone”. En fin… ¿Dónde queda, pues el 95% restante? ¿Sólo existe, acaso, lo que yo puedo ver/comprender? ¿Se reduce mi mundo a lo que yo puedo nombrar? ¿Se reduce el mundo a la pantalla de mi móvil?

    Parafraseando un famoso verso de John Lennon: “La vida es aquello que te sucede mientras atiendes tu móvil”.

    Mª Elena Picó Cruzans

Descargas...

Gracias por leernos...

Lírica en transversal

"Lírica en transversal" es un proyecto educativo sistémico para la Enseñanza Secundaria. El engranaje es la asignatura de Lengua Castellana y Literatura, que nos ofrece los mapas del camino y, de la mano de la lírica, nos adentra en la búsqueda de encuentro entre la educación y la enseñanza, integrando lo curricular con lo transversal.

PÁGINAS ASOCIADAS

El volumen de una sombra

"El volumen de una sombra" es una revista digital sobre varios aspectos de la cultura: dibujo y pintura, ensayo, libros, música, narrativa, poesía y un largo etcétera de temas variados.

El Olmo Club de Lectura

El Olmo Club de Lectura de Castellnovo es una revista digital sobre de los socios y simpatizantes de este club donde podéis encontrar comentarios sobre libros, poemas, biografías de autores y otros artículos literarios.

Nosotros en redes sociales

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© Antonio Cruzans Gonzalvo