Debate 10º:  EL AMOR

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Marc Chagall

El debate para este segundo trimestre tendrá como tema el amor. Es un tema universal con infinitas miradas y matices. Es uno de los ropajes favoritos de los poetas. ¿Quién no ha hablado, vivido, sufrido o experimentado amor?

En este debate proponemos que argumentes tu propia visión del amor, y con qué otros aspectos de la vida se puede relacionar.

Hay personas que han expresado que sólo existen dos emociones: el miedo y el amor. Pero hay otras visiones, como la del Dr. David R. Hawkins que brinda otra mirada: “Es la energía que se irradia cuando se entregan los bloqueos que impiden su expresión. Es más que una emoción o un pensamiento, es un estado de ser. Amor es eso en lo que nos convertimos siguiendo el camino de la entrega. Es una manera de estar en el mundo…”

Para el Dr. Hawkins el amor es un nivel de conciencia: “El amor está presente por doquier, basta con tomar conciencia de su presencia”(…) “Cuanto más amamos, más podemos amar. El amor es ilimitado. El amor engendra amor. Por eso, los psiquiatras recomiendan tener una mascota. Por ejemplo, un perro genera amor y expande el amor en el corazón de su dueño. El amor prolonga la vida. De hecho, ¡las investigaciones indican que tener un perro puede prolongar la vida de su dueño hasta diez años! (…) El amor tiene un poderoso efecto anabólico. Incrementa las endorfinas, que son las hormonas próvida. Con un perro vives diez años más porque cataliza la energía del amor, que sana y prolonga la vida.

Cuando las condiciones son adecuadas, la energía del amor es capaz de sanar el cuerpo…” (“Dejar ir”, Dr. David R. Hawkins)

No obstante, el amor lo sitúa en un nivel de conciencia elevado (nivel 500). Elevado si tenemos en cuenta que en la actualidad el setenta y ocho por ciento de la humanidad calibra por debajo de 200. En fin… Y no es fácil ir trascendiendo los niveles…

“Miles de cálculos e innumerables calibraciones extraídas de pruebas quinesiológicas realizadas a individuos y del análisis histórico indican que el avance medio del nivel de conciencia de la población global es de poco más de cinco puntos en el periodo de una vida. Según parece, aunque se viven millones de experiencias individuales en una vida, en general solo se aprenden unas pocas lecciones. El logro de la sabiduría es lento y doloroso, y pocos están dispuestos a renunciar a sus puntos de vista familiares (aunque sean imprecisos); por lo tanto, la resistencia al cambio y al crecimiento es considerable. Parece que la mayoría de las personas prefieren morir antes que alterar el sistema de creencias que las confina a los niveles inferiores de conciencia. Si esto es cierto, ¿cuál es el pronóstico para la condición humana? ¿Es un avance de cinco puntos por generación todo lo que se puede esperar? Esta inquietante pregunta merece atención.

En primer lugar, la distribución de los niveles de conciencia en la población mundial revela que grandes masas de seres de nuestra especie están en el extremo inferior de la escala evolutiva y aún confían en la fuerza para compensar su falta de poder. Algunas culturas están más avanzadas y exhiben mayor variación.”

                            El poder frente a la fuerza, Dr. David R. Hawkins

 

EDMUND BLAIR LEIGHTON

         Por otro lado, el amor se confunde a menudo con otras emociones, como los celos, el apego y la posesión. Así nos lo muestra el artículo de Rosa Montero, No eres un ángel; eres un imbécil:

 

Los celos no son un signo de amor. Para erradicar la violencia en la convivencia, hay que desmitificar el perverso romanticismo del sufrimiento.

Entre el torrente televisivo de anuncios de perfumes de las pasadas Navidades sobresalía uno especialmente mostrenco. Voy a resumir la historia, aunque no diré la marca porque no quiero hacerles propaganda. Chico guapo le dice a chica bella: “Un día me amarás y otro me odiarás. Nunca sabrás dónde estoy ni dónde vivo. No soy un ángel. Ahora ya lo sabes”, ante lo cual la bella se derrite de pasión y le morrea ávidamente. O sea, otro cansino guiño al supuesto atractivo de los chicos malotes, otra frívola y petarda exaltación de los hombres dañinos tipo sombras de Grey. El mensaje es: ¿Te hace sufrir? Guau, qué tipazo tan interesante, eso sí que es pasión, intensidad y amor de película.

Resulta todo tan obvio y tan tramposo que hasta puede parecer inofensivo. Pero lo malo es que llueve sobre mojado: según las encuestas, uno/una de cada tres jóvenes españoles entre 15 y 29 años consideran normal o inevitable controlar a su pareja; y un 27,4% del mismo abanico de edad piensan que la violencia de género es normal dentro de una relación sentimental. Ahora añade a estas cifras aterradoras el machacón mensaje publicitario, el modelo aspiracional de esos dos jóvenes tan guapos, la guinda del coche descapotable y esa normalización e incluso mitificación del amante que no es un ángel (y que por consiguiente es un demonio). Si tenemos en cuenta que en 2017 han muerto 55 mujeres en España víctimas de la violencia de género, además de ocho niños que también han sido asesinados por los maltratadores de sus madres, ese casposo anuncio tiene muy poca gracia.

La idea de que el amor peligroso, el amor dañino, es mucho más intenso, más puro y fascinante es una vieja creencia que ha causado infinitos sufrimientos. “Todo hombre mata lo que ama”, decía Oscar Wilde, que vivió una relación tóxica con Alfred Douglas. También los hombres caen en estos pozos, desde luego, aunque la tradición machista ha hecho que las mujeres ganemos en este triste terreno por goleada. Yo diría que por cada 10 mujeres puede que haya un hombre. O eso cabría deducir, por ejemplo, de las cifras de la violencia doméstica. De media, al año mueren en España unos seis o siete varones a manos de mujeres (sí, también hay hembras criminales, como parece ser el caso de la joven argentina), toda una tragedia, desde luego, pero numéricamente muy inferior a las 55 asesinadas en 2017. Aprovecho la ocasión para salir al paso de los recurrentes bulos de Internet; todos los años se vocifera en las redes que ha habido una treintena de hombres que han perdido la vida por la violencia doméstica y que de ellos no se habla. Pues bien, resulta que en esos datos incluyen a las víctimas asesinadas por parejas que son también varones; más las de los crímenes familiares, padres que matan a sus hijos y viceversa; por último, también contabilizan a los criminales de género que, tras liquidar a la pareja, se suicidan, y a los nuevos compañeros de las mujeres que también son asesinados por el maltratador. Repito: a manos de mujeres son unos seis o siete. En cualquier caso, demasiados. Ni uno más, ni una más.

Pero para conseguir eso, para erradicar la violencia en la convivencia, hay que desmitificar el perverso romanticismo del sufrimiento. Los celos, sean de él o de ella, no son un signo de amor, sino de enfermedad. Llorar por una relación sentimental no es una medida de su intensidad, sino de que algo va muy mal. Y sobre todo nosotras, las mujeres, a quienes el machismo nos ha convertido en víctimas principales de esta engañifa, tengamos claro que los chicos malos son simplemente eso, egoístas, sexistas, groseros, insufribles, quizá incluso peligrosos psicópatas. Y que no les vamos a cambiar, aunque nos creamos sus redentoras. El sapo seguirá siendo toda la vida un sapo por más que lo beses. Yo también tuve a los 24 años un novio que me dijo: “Me dejarás, como todas. No serás capaz de soportarme”. Y yo, necia como tantas, pensé que lo salvaría de sí mismo. Al año comprendí que él tenía toda la razón y le dejé, tras haber aprendido para siempre que si un chico viene y te dice: “No soy un ángel”, hay que contestar: “Desde luego que no: eres un imbécil”, y seguir con tu vida sin él tan ricamente. 

No eres un ángel, eres un imbécil

Rosa Montero

El País, 21 enero 2018

 

GUSTAV KLIMT

Y para terminar, os propongo la lectura del siguiente poema de Antonio Cruzans donde se reflejar que el amor es, además, una experiencia que se extiende a todos los ámbitos de la existencia:

 

El amor es disfrutar de la flor sin cortarla,

respirar del aire con el motor apagado,

admirar las aves en su vuelo, en su aura,

el árbol en su sombra y en su luz,

el fruto en lo que tiene de futuro...

                                       y de pasado.

 

El amor es dejar correr el agua

en su transparencia y en su frescura,

viajar con un recuerdo anclado

o emocionarse con la risa, con la locura,

redimir las cargas sin esclavizar deseos…

                                        sin atar las manos.

 

El amor es dejar a la vida en su rumbo,

es darse en pequeñas gotas de rocío

y no esperar… y saber leer el tiempo,

y la alegría de ver feliz al ser amado

aunque no esté contigo.

 

El amor es guardar silencio

cuando el corazón está cansado.

                                                                         

                                                                                  A. Cruzans

 

A partir de las ideas que presentan los textos, que sólo se ofrecen como ejemplos de reflexión, tienes que escribir un texto argumentativo, con un mínimo de 200 palabras, en el que expongas y argumentes tu opinión al respecto. El plazo de entrega para este primer texto concluye el día 15 de enero de 2020 (hasta las 20h.) A continuación, y a partir de los textos escritos por los alumnos de 3º y 4º, debes redactar un texto argumentativo (con un mínimo de 200 palabras) que apoyen o rebatan la tesis propuesta. El plazo de entrega para el segundo texto concluye el día 14 de febrero de 2020 (hasta las 20h.).

 

  • Recuerda que los textos enviados no aparecen inmediatamente en la página y que debes asegurarte de que pasados por lo menos dos días ya han sido incluidos.

 

         Éste es un debate abierto, por lo que puedes invitar a participar en él.

 

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© Antonio Cruzans Gonzalvo